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Hacia el pasado, de François Coppée

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Hoy os voy a presentar una joya que he leído después de comprar en la siguiente página un libro de Coppée. Aquí os dejo un poema que me ha cautivado y me ha tenido sentado en el sillón un buen rato pensando

en estas bellas palabras.

Perseguido a lo largo de un largo tiempo por el detestado bazo,
Cuando voy a los campos en las bellísimas tardes de verano,
En el aire fresco refrescar mis sienes,
Me río al notar, en todo el bosque, a la pareja de novios
Camina despacio, de dos en dos, entrelazado
Como en las huellas viejas.

Porque al final desprecio los besos infantiles
Y la fe de los dieciséis años, la corto flor de los avaros,
Descanso efímero de los melocotones,
Lo que nos hace contentos y contentos,
Si la mujer que amas tiene brazos cariñosos,
Alma novedosa y labios frescos.

Se ha desmayado para toda la vida, sinceridad.
Lo que provoca que te enamores de una pequeña mirada malhumorada
Lo que sólo es bueno a través del velo,
Y que no poseemos suficientes expresiones ambiciosas
Para decirles a sus amigos que tiene unos ojos hermosos.
Color arándano y estrella.

Y ese es el desenlace. Mi corazón, dejó los viejos votos,
Ya no conocerá el atractivo infinito de las confesiones
Y esta felicidad que te inunda,
Porque una noche de mayo, en el bosque, en Meudon,
En tu hombro con un gesto de abandono
Bajó su cabeza rubia.

Y por otro lado he conocido todo esto; he sabido
Incluso estos dulces proyectos de ingeniosa felicidad
Cuya alma encaja tan bien:
En invierno, la chimenea, la habitación con las alfombras para sordos,
Y, en una cuna fría, dos niños dormidos
Con su madre bordando.

Pero esta promesa, ¡ay! de un futuro dorado,
Estas visualizaciones, estos sueños duraron
El tiempo de un amanecer boreal,
Y mi cabeza salió a los países fabulosos
Donde suponemos que nos encontramos recogiendo camelias azules
Y hallar el cariño especial.

Allí sufrí bastante, y vuelvo de allí herido.
En bienestares indignos para toda la vida me marchité
La santa blancura de mi alma.
Acabo de regresar de la orilla donde había migrado,
Y tengo una frente muy pálida; y por otro lado, más allá de que
Lo que sufrí por la mujer,

Más allá de este corazón roto, sin promesa y sin fe,
Estos libertinajes que hacemos en el final más allá de nosotros mismos
Como tareas horribles,
Sigo volviendo a mi pasado de risa,
Así como en el primer tiempo frío siempre hacia el Este
Las cigüeñas blancas vuelven.

Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/Translator

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