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La tierra prometida, por Wladyslaw Reymont

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“La tierra prometida” es una enorme novela, del escritor polaco Wladyslaw Reymont, que testimonia un espacio, una situación y un tiempo, como lo logró Émile Zola en Francia. Así, el libro alterna largos diálogos, con muy bellas especificaciones de una localidad industrial en medio de una mutación. Además, del mismo modo que Émile Zola, el creador polaco (Premio Nobel de Literatura en 1924) era también periodista.

A finales del siglo XIX, la revolución industrial se encontraba en pleno auge. En Polonia, la localidad de Lodz, donde los humanos cobran vida como hormigas trabajadoras en medio de una acción, está en medio de una efervescencia. Hombres y mujeres se codean, se adoran y se odian, pero todos desean tener éxito socialmente y ganar bastante dinero. En esta localidad sin fe ni ley, todo está permitido para conseguir sus objetivos, así que, algunas mujeres venden sus cuerpos en tanto que algunos hombres desean casarse (para tocar una hermosa dote). ¡Cuando te aseguran que la hermosura física no cuenta! La Lodz de finales del siglo XIX descrita por el escritor polaco Wladyslaw Reymont es una localidad poblada por gente hipócrita y tacaña, poblada por gente de diferentes comunidades (polaca, judía y alemana) que se odian, poblada por trabajadores y gente infeliz que llora, poblada por ricos industriales que se aburren. Así, fue en esta loca localidad de Lodz, donde la riqueza y la bancarrota llegaron con la misma eficacia, donde tres hombres eligieron juntar fuerzas para crear una fábrica textil.

Como nos comunica el editor en la contraportada, “La tierra prometida” es la primera novela europea que muestra el capitalismo amoral. Y estas últimas situaciones son varias en toda la novela polaca. Un trabajador muere por culpa de una máquina, pero la producción no se detiene, un amigo quiebra, pero que piensa en la amistad mientras están en juego sumas locas, una mujer está enamorada, pero qué pasa con sus medios financieros… No debemos olvidar tampoco los celos y la desconfianza que forjan el espíritu de los distintos individuos de esta historia. El interesante de las ganancias es más fuerte que el miedo a ser engañado por uno de sus amigos y asociados”. No seas prestatario ni prestamista, porque comunmente se pierde el préstamo y el amigo, y el préstamo…”, ha dicho Shakespeare en su instante.

“Los inmuebles de la fábrica Meisner que Borowiecki había comprado y convertido para su propia fábrica estaban situados en un callejón cerca de la calle Konsrantynowska. Era un distrito de pequeñas fábricas y talleres independientes, en este momento medio muertos, asesinados por la enorme industria.
Los callejones eran sinuosos, sin pavimentar, miserables y ajustados con viviendas de solo una planta con techos con enormes buhardillas.
Casas viejas, tambaleantes, retorcidas por los años, se hundían de a poco en el barro, como aplastadas por la inmensidad de los inmuebles de la fábrica de Müller y las enormes chimeneas de las otras fábricas de los alrededores, que parecían desplazarse al viento como los árboles de un espeso bosque de piedra.

Además, “La tierra prometida” es una novela, aunque redactada en 1898, que se ve actualizada en algunos puntos. De hecho, la historia podría tener lugar en el París de hoy, en Londres, en Nueva York, en alguno de las localidades cosmopolitas de nuestro tiempo. Hoy en día, no hablamos de la revolución industrial, sino de la revolución digital. Por otro lado, varios elementos son semejantes en los dos instantes cruciales, la sed de dinero fácil, la explotación de los más desfavorecidos son sólo dos ejemplos entre varios. Hay pobreza por un lado y riqueza por el otro en esta localidad polaca maravillosamente escenificación por Wladyslaw Reymont. Todo se expone sin rubor ni modestia, pero también con un toque de cinismo y bastante realismo. La sed de dinero, el pingrerie, el engaño, los robos, el desinterés del otro, los celos, todo está ahí en esta novela popular que intenta detallar una sociedad de ricos industriales polacos en caída. Si usted quiere a Emile Zola, sin lugar a dudas le encantará “La Tierra Prometida” de Wladyslaw Reymont. En esta localidad polaca donde todo el planeta intenta crear su fábrica textil, ¿veremos, como en Inglaterra en su época, una revuelta de los luditas? Te invito a leer este libro para averiguarlo.

¿A quién le agradan las novelas de crítica popular? ¿A quién le agrada la literatura polaca? ¿A quién le agradan las proyectos literarias naturalistas como las de Émile Zola?

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