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Un inquilino, Seguimiento de la historia de los niños, por Svavava Jakobsdottir

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Hoy les hablaré de un libro que nos llega de Islandia, un país del norte de Europa que conozco bastante más por sus hermosos panoramas, sus bancos (antes) sólidos, que por su literatura. Además, es la primera oportunidad que leo a un creador islandés, así que quería compartirlo con ustedes, fundamentalmente porque el libro de Svava Jakobsdottir merece una visita. Pero, ¿de qué está comentando este último? Eso es lo que iremos a ver en este preciso momento…..

“Un inquilino”, porque es este texto del que les hablaré, es una extraña novela corta. De hecho, en este último los hechos son omnipresentes, así como el accionar de los individuos es asombroso. Además, se podría suponer que se está leyendo una historia fantástica, salvo que la editorial nos comunica que este libro, anunciado en 1969, “es un pilar literario y político de la historia islandesa”. Una mañana, sin anunciarse o detallarse más tarde, un hombre viene a vivir con una pareja. Además, la pareja en cuestión, que vive en un pequeño apartamento, se dejó irrumpir sin reaccionar, como petrificada por un miedo incomprensible. El entrometido pone sus maletas en el pasillo, en tanto que la pareja de refugiados, durante la noche, discute las pretenciones de quien invadió su pre-plaza. ¿Debemos defendernos? ¿Pero de qué? El invasor no hizo nada malo hasta la actualidad. Es más bien relajado, es sutil, aunque tomó posición en su espacio confinado. Al final, la pareja decidió dejarlo ir, fundamentalmente porque planeaban mudarse próximamente a una vivienda unifamiliar…. ¡Sólo un poco más de paciencia! Excepto que la construcción toma más tiempo de lo que se espera, la pareja no es muy rica y el avance de la obra progresa según los pagos. La mujer se impacienta, en tanto que el marido, bastante orgulloso, se niega a ser ayudado. Lo hará solo. ¡Sólo un poco más de paciencia! El inquilino, que no paga el alquiler, comprende las adversidades económicas de la pareja anfitriona. Y, naturalmente, ofrece financiar el trabajo de la vivienda. El entrometido saca su maleta llena de dinero y saca los packs de billetes que da a la pareja desorientada. El marido repudia algún asistencia, como siempre, pero la inquilina dice que es un obsequio.

Era temprano en la mañana. Iba a llevar a cabo su trabajo en la cocina cuando inesperadamente escuchó un sonido de pasos. Su mirada se volvió hacia el vestíbulo y se quedó allí, con la maleta en la mano. Había entrado en su casa sin molestarse en llamar a la puerta. Se quedó allí, la cogieron desprevenida, y no ha podido culparse después porque se sentía completamente vulnerable: en un apartamento de alquiler, era inútil cerrar la puerta dos ocasiones porque el dueño tenía otra llave y ella siempre tenía en cabeza que la llave de su apartamento se encontraba en el bolsillo de un hombre que no era nada para ella.

La historia avanza, se regresa cada vez más extraña, sin que se nos dé ninguna explicación. ¿Quién es el inquilino? ¿Qué es lo que quiere? ¿De dónde ha salido? ¿Cuál es el propósito de la historia? ¿Adónde se dirige? ¿Por qué la pareja se deja abrumar, así, sin reaccionar? ¿No tienen derecho a llevarlo a cabo? No entenderemos nada hasta el desenlace…. No obstante, sin importar la extrañeza de la historia y quizás inclusive por esto, continué mi lectura, subyugado, intrigado, guiado por la punta de la nariz, no por la nariz, sino por las oraciones. Es como un cuento del novelista japonés Kobo Abe, salvo que hay respuestas a las cuestiones que nos hacemos durante esta novela de Sva Jakobsdottir. No obstante, estas respuestas sólo aparecerán después de la novela, en un epílogo. He decidido no contarte nada más…..

¿Qué te se ve eso? Gracias por leerme.

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